
MI FORMACIÓN DOCENTE Y MI QUEHACER PROFESIONAL EN EL NIVEL DE EDUCACIÓN BÁSICA.
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“La Educación implica el continuo proceso de aprendizaje que las personas tenemos durante toda nuestra vida. En los primeros años esta formación determinará gran parte de las capacidades que han de acompañarnos siempre.”
Es momento de narrar de dónde surgió el deseo de ser Profesora en mi vida. Como lo menciono en el escrito “Mi percepción docente” mis primeros años de vida fueron determinantes para marcar hacia donde quería ir., ya que la Educadora que tuve en el Jardín de Niños dejo huella en mi persona que desde ese momento se originó el deseo de ser lo que ahora soy. Posteriormente el saber que a mi madre le hubiera gustado ser maestra y que por razones familiares y de cultura no lo logró, también formo parte de los motivos por los cuales confirme mi vocación.
Es importante reconocer que otro factor que tome en cuenta para esta grande decisión fue el pensar que necesitaba una profesión que además de ser tan noble y trascendental como lo es la docencia, me diera la oportunidad de formar una familia y poder disfrutar de la misma como lo hago ahora.
Para el año de 1998 inicio mis estudios en la Licenciatura de Educación Preescolar del BINE, de la ciudad e Puebla. Los cuales abarcaron 4 años que en ocasiones no fueron fáciles ya que mis padres vivían en Izucar de Matamoros, Pue. y sólo los podía ver los fines de semana. Lo que me daba mayor fuerzas para esforzarme y que mis padres se sintieran orgullosos de mi.
Una vez egresada de dicha Licenciatura comencé a trabajar en una escuela particular, dándome cuenta de la diferencia que existe entre una escuela de gobierno y ésta, observando que en muchas ocasiones en la escuela particular se hace lo que los padres quieren para sus hijos mas no lo que se debe hacer de acuerdo a los programas de estudio, lo que me impulsó a buscar nuevos horizontes de inmediato para ingresar a la SEP.
Al mes, tuve una entrevista con los responsables de la Dirección de Educación Elemental para conocer mis expectativas, mi forma de trabajo y el documento recepcional que elaboré para titularme, obteniendo de esta forma la Plaza de maestra de Jardín de Niños con la propuesta de quedarme a apoyar a dicho Departamento.
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Así lo hice durante 2 años, después un análisis de mi trabajo me hizo darme cuenta que una parte esencial para mi función que venía desempeñando como ATP me hacía falta, pues sentía que las aportaciones que daba eran no estaban sustentadas en la realidad, por lo que solicito mi ubicación a un Jardín de Niños el cual se encuentra ubicado en Esperanza, Pue. Ahí estuve laborando durante 3 años, los Padres eran muy participativos pese a las condiciones de pobreza que existen en la comunidad. Después me dan mi cambio de adscripción a una escuela que se encuentra en el Fraccionamiento Héroes de Chapultepec, en Tehuacán, en el cual trabaje un año y enseguida me cambie al jardín de Niños “Campanitas” donde me encuentro laborando actualmente a partir de febrero del 2008.
Ahora bien, después del recordar todo lo que vivido a lo largo de estos siete años, puedo decir que el ser docente para mí, no ha sido una tarea fácil, ya que ser la guía de muchos pequeños que en ocasiones ven en mí a una segunda madre por la edad en la que asisten al Preescolar, significa una gran responsabilidad y compromiso. Ya que depende de mi trabajo con ellos para lograr que los pequeños se integren de la mejor manera a una sociedad que en muchas ocasiones no les brinda la seguridad y oportunidades que se quisiera, por lo que enseñarlos a ser autónomos, autosuficientes, a expresar lo que piensan y sienten, a tomar decisiones y vivir con los demás considerando que cada uno somos diferentes y nos encontramos en situaciones diversas, entre otros; implica más allá del desarrollo de una clase con contenidos específicos; requiere de entregar el corazón además de los conocimientos, por ello no podría dar amor a mis alumnos si yo no lo tengo, no podría dar lo que no soy.
Por lo anterior, creo que a lo largo de mi trayectoria profesional han sido muchas las satisfacciones que he tenido, por mencionar algunas el ver que mis alumnos de ser unas personas calladas, tímidas y aisladas, logra interactuar con otros individuos que no forman parte de su familia, que pueden expresar sus puntos de vista y los defienden. Observar que cuando ya van a la primaria, los niños regresan a ver su maestra y me dicen ya se leer y escribir, o que los Padres de Familia me expresan cómo han notado el cambio en sus hijos, que ahora son personas que cuidan de su persona, del medio que les rodea, que se interesan por saber más sobre lo que les rodea, etc. e incluso ver a los Padres que se preocupan por saber cómo orientar mejor a sus hijos y apoyar en su desarrollo humano.
Es importante resaltar que no siempre todo ha sido muy bonito, ya que ocasiones he enfrentado situaciones que han sido motivos de insatisfacción dentro de mi trabajo como el no contar con el apoyo de los padres de familia por falta de valoración del nivel de preescolar. Otro es que existan limitaciones para el desarrollo de actividades innovadoras por parte de los Padres de Familia y/o autoridades inmediatas; incluso el no participar en algunos cursos impartidos por la SEP, que favorezcan mi preparación y mejoren mi desempeño, a los cuales en ocasiones no asisto por que no llegó a tiempo la información o hay un límite de participantes por escuela.
