El aprendizaje no es algo superficial y simple que se puede medir o valorar con unas sencillas preguntas, va más allá de eso. Debido a que los aprendizajes de los alumnos de hoy en día están orientados en la adquisición y desarrollo de competencias, éstas no se podrían evaluar de tal forma, entiendo que las competencias son las capacidades para “movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”.
Por lo tanto esa movilización de saberes que favorezcan a la resolución de problemas y toma de decisiones no es algo que se determine en un momento, conlleva un proceso que al ser evaluado no se puede simplificar en una pregunta o propósito cualquiera. Por ello, cuando se aplican exámenes a los alumnos para valorar aprendizajes visualizados únicamente al cúmulo de información que el estudiante ha adquirido, aunque de forma mecánica, memorística y sin que al alumno le haya sido significativa, se convierte la evaluación en algo trivial, que no valora las competencias que el alumno debió adquirir o desarrollar.
Otra razón por lo que los aprendizajes se deben evaluar de forma permanente, sistemática, y objetivamente, es porque los aprendizajes van estrechamente relacionados con la adquisición de competencias, ya que cuando un alumno ha aprendido algo, lo pone en práctica en su vida para la resolución de problemas apoyándose de las competencias que le servirán como herramientas para dichas resoluciones.
Por lo anterior, el desarrollo de competencias, se da de una forma similar a adquisición de aprendizajes, es decir “las competencias no se adquieren, ni se construyen de pronto y de la nada, sino que se desarrollan a partir de organizaciones de esquemas de acción anteriores, de la misma manera que los nuevos conocimientos no se construyen, sino a partir de unos conocimientos anteriores. Entendido así, tanto las competencias como los conocimientos nuevos son el resultado de la transformación adaptativa de los esquemas de acción.” Con lo anterior encontramos un sustento más para explicar porque los aprendizajes no son tan superficiales que se evalúan de forma simple y en un solo momento.
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